Editorial
Una necesidad vital
La Primera Jornada de Investigación sobre Cáncer realizada este lunes en Arica, en la Universidad de Tarapacá, dejó en evidencia una realidad alarmante: el cáncer es la primera causa de muerte en Chile y en la región de Arica y Parinacota. A pesar de ello, quienes padecen esta enfermedad siguen enfrentando enormes dificultades para acceder a diagnóstico y tratamiento en su propio territorio. La creación del Centro Oncológico en Arica es una iniciativa crucial, pero su concreción no debe postergarse más.
El diagnóstico tardío y la falta de especialistas son parte del problema. Como lo señaló Carolina Goic, directora del Centro para la Prevención y el Control del Cáncer (CECAN), en Arica muchas familias enfrentan la angustia de esperar por exámenes diagnósticos o, peor aún, no tener acceso a ellos ni siquiera en el sector privado. Esta es una situación inaceptable. Sin información clara sobre los tipos de cáncer más prevalentes en la región, las estrategias de prevención y detección temprana siguen siendo insuficientes. La investigación y recopilación de datos específicos son esenciales para combatir eficazmente esta enfermedad.
Otro desafío clave es la formación de especialistas. Sin un equipo de oncólogos, radioterapeutas, enfermeras y profesionales de apoyo, la infraestructura por sí sola no resolverá el problema. En este sentido, la Escuela de Medicina de la Universidad de Tarapacá representa una oportunidad invaluable para formar profesionales que puedan atender a la comunidad ariqueña con la calidad y el compromiso que la lucha contra el cáncer exige. Pero esto requiere planificación, inversión y voluntad política.
Arica no puede seguir dependiendo de otras ciudades para atender una enfermedad que cobra tantas vidas. La descentralización en salud no puede ser solo un discurso, debe ser una realidad palpable. La comunidad, las autoridades y la academia deben trabajar en conjunto para que el Centro Oncológico de Arica deje de ser un proyecto en espera y se convierta en un pilar esencial para la salud de la región. El tiempo es un recurso invaluable en la lucha contra el cáncer, y no podemos seguir desperdiciándolo.
"La descentralización en salud no puede ser solo un discurso, debe ser una realidad palpable".