Editorial
Confianza económica
El último informe del "Índice de Confianza del Consumidor" (CCI) de Ipsos deja en evidencia un panorama desalentador para Chile. La confianza de los consumidores sufrió un brusco descenso de 4,6 puntos en marzo, situándose en 40,8, el nivel más bajo desde julio del año pasado y la primera caída de 2025. Más preocupante aún es que Chile se ubica en la posición 25 de las 29 economías evaluadas, con el peor puntaje de Latinoamérica.
Este indicador es más que un número: refleja la percepción de los ciudadanos sobre su estabilidad financiera y la solidez de la economía nacional. La baja en la confianza sugiere que las personas ven con escepticismo las condiciones para invertir, ahorrar y proyectar su futuro. El informe destaca que sólo un 26% de los encuestados se siente seguro para invertir y apenas un 28% cree que la economía local se fortalecerá, marcando una caída significativa respecto al mes anterior.
Entre las razones de este retroceso, Ipsos señala factores como el apagón masivo, los debates sobre ajustes en el gasto público y un crecimiento económico que sigue sin despegar. A esto se suma un escenario global incierto, con conflictos comerciales y desastres naturales que impactan la estabilidad de los mercados.
El desplome en todos los subíndices, en especial en "Capacidad de ahorro e inversión" (-9,6 puntos), es una señal de alerta para el Gobierno y el sector privado. Sin confianza en el futuro, el consumo se contrae, la inversión se frena y el crecimiento económico pierde impulso. En un país donde la recuperación postpandemia aún es un desafío latente, la incertidumbre económica solo agrava el panorama.
Para revertir esta tendencia, se necesita un liderazgo económico que genere certidumbre y políticas públicas que estimulen la inversión, el empleo y el consumo. Más allá de la coyuntura internacional, Chile debe enfocarse en fortalecer su estructura económica, mejorar la percepción de estabilidad y ofrecer garantías para que los ciudadanos y empresas se sientan seguros al proyectar su futuro financiero. Y eso, las regiones pueden ser protagonistas.
"El desplome en todos los subíndices, es una señal de alerta para el Gobierno y el sector privado".