Conmemoración del Terremoto del 01 de abril de año 2014 en Arica
La memoria histórica de una comunidad es un proceso esencial, que nos permite redescubrir el pasado para aprender de él, enfrentar el presente con reconocimiento y reparación, y proyectar el futuro desde la resiliencia, incorporando las lecciones aprendidas de nuestras experiencias traumáticas.
El martes 01 de abril del 2014, Arica vivía una tensa calma producto de los continuos temblores que habían ocurrido días y semanas anteriores. Siendo las 20:46 horas, cuando la mayoría de las personas volvían a sus hogares luego de sus actividades laborales, un violento movimiento telúrico de tres minutos de duración sacudió a la ciudad. La emergencia vino acompañada de estruendos profundos y gritos lejanos de personas presas del temor.
Preliminarmente, el Centro Sismológico Nacional determinó que el sismo tuvo una magnitud de 8.2 con epicentro a 72 km, al oeste de Pisagua. Minutos después de ocurrido este evento, miles de ariqueños comenzaron a trasladarse a zonas de seguridad, concentrándose en la Avenida Capital Ávalos, dejando en evidencia la importancia de la cultura preventiva y autocuidado que la comunidad ha ido desarrollando a través del tiempo.
El terremoto provocó una interrupción generalizada de la energía eléctrica. Paralelamente, la entonces ONEMI inició un monitoreo en la zona, reportando daños en viviendas de localidades de la precordillera y cordillera, además de una serie de derrumbes en las cuestas de acceso a la región y graves derrumbes en el Morro de Arica.
En la ciudad, la principal afectación se concentró en la población Guañacagua, cuyas viviendas ya se encontraban en una condición vulnerable. Ciertamente, el terremoto terminó por devastar 500 viviendas aproximadamente, cuyos habitantes fueron posteriormente relocalizados en la actual "Villa Altos del Mar", como parte del proceso de reconstrucción.
La iniciativa "Desastres en la Memoria" de SENAPRED, busca contribuir a la valoración de las vivencias y el rescate de las experiencias vividas en los desastres que nos han impactado en las últimas décadas. Revalorar y resignificar nos fortalece para enfrentar futuros desafíos, permitiéndonos planificar las fases de preparación y respuesta de una manera más integral, recogiendo e incorporando las experiencias acumuladas en los territorios de nuestra región.
Javier Carvajal Madariaga
Director Regional
SENAPRED Arica y Parinacota