Editorial
IA y el desafío de la inclusión
"Inteligencia Artificial Generativa, oportunidades para el futuro del trabajo: Un Estudio Sobre Chile" se titula un informe que plantea una oportunidad crucial para el desarrollo del mercado laboral chileno. Este revela que el 80% de los trabajadores desempeñan empleos donde al menos el 30% de las tareas puede acelerarse con herramientas de IA Generativa, lo que no solo subraya el potencial transformador de esta tecnología, sino también el desafío que enfrenta el país en su implementación inclusiva y estratégica.
La IA Generativa tiene el poder de liberar tiempo y recursos mediante la automatización de tareas repetitivas y la optimización de procesos. Desde el desarrollo de software hasta la administración pública y el análisis de datos, la aceleración prometida puede traducirse en un impulso significativo a la productividad y competitividad. Las cifras son contundentes: esta tecnología podría generar un valor equivalente al 12% del PIB chileno, posicionándose como un motor clave del crecimiento económico.
Sin embargo, esta revolución tecnológica no está exenta de riesgos. Loreto Opazo, de Head of Recruitment de Qibit, explica que el éxito de la IA Generativa dependerá de la capacidad de las empresas para invertir en la capacitación de sus colaboradores. Si no se reduce la brecha de aprendizaje tecnológico, muchos trabajadores podrían quedar excluidos de un mercado laboral que demanda nuevas habilidades y competencias.
El potencial de transformación cultural es igualmente relevante. La integración de estas herramientas no solo requiere una actualización tecnológica, sino también un cambio profundo en la mentalidad de las organizaciones. La resistencia al cambio, la falta de inversión en tecnología y la limitada alfabetización digital son barreras que Chile debe superar con urgencia.
El llamado es claro: necesitamos una acción coordinada entre el sector privado, el gobierno y las instituciones educativas para garantizar que la transición hacia la era de la IA sea inclusiva y beneficiosa para todos. Esto implica no solo implementar programas masivos de capacitación tecnológica, sino también diseñar políticas que incentiven la adopción de estas herramientas en sectores clave.
"La integración de estas herramientas no solo requiere una actualización tecnológica, sino también un cambio profundo en la mentalidad".